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jueves, mayo 31

lunes, mayo 28

Horizontes

El whisky de Miss Amelia

No se pueden pasar por alto las dos botellas grandes de whisky que bebieron aquella noche, sólo así puede explicarse lo que ocurrió después. Sin aquel whisky, quizá no hubiera llegado a abrirse el café. Porque el licor de Miss Amelia tiene una cualidad peculiar: sabe limpio y seco en la lengua, pero una vez dentro empieza a arder y ese fuego dura mucho tiempo. Y eso no es todo. Ya es cosa sabida que si se escribe un mensaje con zumo de limón en una hoja de papel, no queda rastro de la escritura; pero si se expone el papel al fuego, las letras se vuelven de un color castaño y se puede leer lo escrito. Imaginemos que el whisky que el whisky es el fuego y que el mensaje está oculto en el alma de un hombre; entonces se comprenderá el valor del licor de Miss Amelia.


Carson McCullers, La balada del café triste (1951). Traducción de José Martínez Torres. 

domingo, mayo 27

El primo Lymon

Existe un tipo de personas que tienen algo que las distingue de los mortales corrientes; son personas que poseen ese instinto que solamente suele darse en los niños muy pequeños: el instinto de establecer un contacto inmediato y vital entre ellos y el resto del mundo. El jorobado era, sin duda alguna, de este tipo de seres.


Carson McCullers, La balada del Café Triste (1951). Traducción de José Martínez Torres.

"Búsqueda", de Emilio Solano

Les diré dónde y cómo me formé.
Alrededor de aquel manzano de silencio
en mi patio de ángeles y de cenizas
o en la calle de gradas interminables
y pasadizos que me mostraban cerros de carbón vegetal;
o allá entre pajonales que escondían nidos de sueños.
Si algo hubiese faltado, al menos algo que no recuerdo
o si acaso lo recordara,
esto ya no sería búsqueda de la vida en las palabras
y todo se hubiera borrado sin dueño.
Cuánto daría hoy, por aquel trinchante
lleno de pan y de chocolates.
El instinto animal es el que me ata a las palabras
y no termino de saber qué fue
de todo aquello que tuve “sin querer”
ni qué de lo mío no fue para mí.


Consideración
Extraído del blog Arriversos. La versión publicada originalmente muestra una disposición diferente de los versos, incluso admitía signos que poco contribuían al sentido del texto. Admito que, para publicarlo en Estudio Vespertino, tuve que hacer breves modificaciones para que el poema tuviera una forma más adecuada. Todo con el afán de que el poema pudiera ser leído en toda su longitud. Vayan mis saludos para Emilio, poeta guatemalteco con el que hace mucho tiempo tuve oportunidad de platicar en un encuentro.